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La Cueva del Diablo de Iztapalapa: el anciano que regala tesoros y otros secretos que guarda

Cuenta la leyenda que muchos entraron ahí y nunca volvieron a ser vistos, ni vivos ni muertos. Distintas historias lo atribuyen a la presencia de fuerzas paranormales y los más escépticos a su complicada forma de letra «L» que confunde a quienes llegan a su interior.

Se trata de la llamada Cueva del Diablo, en Iztapalapa, al oriente de la Ciudad de México, la más famosa de un conjunto de 144 cuevas que se encuentran en el Cerro de la Estrella, un lugar sagrado para los antiguos mexicanos y donde cada año se realiza la representación de la Pasión de Cristo más famosa en el país.

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La Cueva del Diablo está casi en la cima del Cerro de la Estrella, un lugar sagrado para los Mexicas, donde rendían culto al fuego.

Entre el inframundo y otras dimensiones

La leyenda asegura que en el lago se bañan patos de singular belleza que tienen comida en abundancia y al fondo se pueden ver unas ollas repletas de monedas de oro cuyo brillo llegaba hasta el exterior, lo que deslumbraba a quienes aceptaban acompañar al anciano que pedía ayuda.

Una de sus entradas es tan pequeña que solamente un niño puede atravesarla.

El paso al públic está cerrado, pero aún así hay quien se aventura a investigar.

 

«Pues es que siempre el nombre del Diablo atrae a la gente y uno de niño pues quiere ir a ver qué. Mis abuelos sí me contaban de muchos niños que se perdieron ahí, yo no digo que los chupó el Diablo, como decimos acá, lo que digo es que es un lugar muy peligroso, dicen que tiene como 300 metros de profundidad y aparte también hay muchos animales que te pueden picar o morder, yo sé también que mucha gente hacia brujería ahí«, señaló un taxista de la zona.

Forma parte de un sistema de cavernas que abarca desde Iztapalapa hasta la Sierra de Guadalupe, entre el Estado de México y la capital, es decir unos 65 kilómetros.

Incluso existe quien asegura que es un enlace que permite viajar hacia otras dimensiones, al encontrarse en una zona de montañas.

Gente que busca preservar los rituales indígenas acude a las cuevas cercanas a practicar sus ceremonias.

Gente que busca preservar los rituales indígenas acude a las cuevas cercanas a practicar sus ceremonias.

«Todos los cerros están catalogados como puntos de contacto por muchas personas que creen en estas cosas y también hay historias de este tipo alrededor de esta cueva», señaló el historiador.

Se han presentador distintos casos de adolescentes, principalmente, que estudian en escuelas cercanas y van al lugar esperando vivir alguna experiencia paranormal, pero ya no regresan a sus casas.

«Hace tiempo dicen que se perdieron ocho muchachos que estudiaban en la secundaria y que nunca aparecieron. También hace poco salió esa historia de los perros salvajes que estaban en el cerro, pero pues ya después la gente se dio cuenta de que nada más eran perros callejeros que la gente los había ido a dejar», narró una habitante de la zona cercana al Cerro de la Estrella.

La cueva está rodeada por una valla de alambre para evitar el paso de los curiosos y así evitar más accidentes y desapariciones, pero en distintas áreas tiene huecos que facilitan el acceso a los curiosos.

Quienes han logrado avanzar unos metros adentro aseguran que vieron restos de fogatas, botellas de agua. Otros aseguran que en la oscuridad que priva en su interior se pueden ver rostros de calaveras.

 

 

 

Con información de: www.infobae.com

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